¡Qué diferencia!
Por Germán Sopeña
Revista Corsa Nro 857. Noviembre de 1982
El primer problema de un piloto que está por debutar en la conducción de un Fórmula Uno debe ser sin duda el de conservar la calma. Desde el día en que un adolescente sueña con llegar a ser corredor de autos, la ambición máxima no es otra que sentarse alguna vez en un Fórmula Uno.
Helo allí entonces a Enrique Mansilla, observando atentamente cada detalle del McLaren de Fórmula Uno que lo espera para su primer contacto con la pista de Silverstone. Sin traducir ni una pizca de nerviosismo, el “pibe” Mansilla pasó sin ninguna traba ese primer examen de la semana pasada, especialmente prolongado además, porque antes que Mansilla debían girar en el mismo McLaren número 7 el sueco Stefan Johansson, el belga Thierry Boutsen y el irlandés Tommy Byrne, todos ellos futuras promesas de “nivel Fórmula Uno”.
