El "Panzer" del Rally
Revista Corsa Nro 897. Agosto de 1983
Porque se volcaron en su diseño los argumentos más contundentes que tuvieron a mano los técnicos alemanes. Con una idea clara de las pruebas de rally, Audi incorporó la tracción Integral y el motor turbo, iniciando una nueva era en la técnica de competición de este tipo. Un "panzer" de más de una tonelada
Generalmente, la aparición de un nuevo modelo o proyecto en ciernes es la suma de una serie de factores -pretendidamente beneficiosos- probados con antelación. O sea que nunca aparece un auto totalmente nuevo en cuanto a diseño, sino que en la gran mayoría de los casos, todos tienen componentes que derivan de algún modelo precedente.
Claro que todo depende del mercado o la función para la cual se lo destine, que -en definitiva- es la que lo encasilla.
Si nos atenemos a la aparición del Audi Quattro es innegable que la "regla" se cumplió puntillosamente. Porque todo comenzó con la aparición del Audi 100 Coupé, que fue el paso previo inmediato. Cuando el modelo Quattro fue terminado, además de netas reminiscencias de aquél, incorporaba una serie de particularidades que apuntaban directamente a otro cometido: el rally. En definitiva, Audi hizo un auto de rally partiendo de una base probada, reconocidamente eficaz y que era un punto de partida más que lógico para encarar este tipo de pruebas.
Básicamente, después de una jugosa experiencia en carreras de este tipo, la fábrica sumó en el Quattro todas las características que creyó necesarias para convertir el modelo en una exitosa máquina de ganar en rally.