Torino: El adiós a un grande
Durante la Segunda Guerra Mundial, existió La Congeladora, un lugar donde se enviaba a los miembros del Servicio de Inteligencia que en algún momento fueron elementos claves, pero que en sus últimos días, por desgaste o agotamiento, ya no brindaban la necesaria seguridad y eficacia. Así, por la pérdida de condiciones naturales y falta de apoyo de los altos mandos, terminaban sus horas.
Para el aficionado del mundo del automóvil, todo cese de producción deja el sabor de la nostalgia. No sabemos por qué extrañas circunstancias la discontinuidad de un auto en la Argentina parece estar semioculta en la penumbra. A todo coche le llega su hora, es inútil negarlo. Entonces, debe aceptarse de buena gana que por decisiones empresarias o por reducido ánimo en las ventas, algunos modelos ya no están más en los salones de las concesionarias.
Pareciera, ciertos hechos lo afirman rotundamente, que las terminales no quieren reconocer la realidad que ellas mismas desencadenan.