viernes, 2 de octubre de 2026

Noticias de ayer: Final de la producción del Fiat 128 y del Volkswagen 1500


Gracias por los servicios prestados
Revista Road Test Nro 5. Marzo de 1991

A excepción de las unidades que se entregarán por sistemas de ahorro, el Fiat 128 (ahora Súper Europa) y el Volkswagen 1500 (antes Dodge) han sido discontinuados. El producto de Sevel, reemplazado por el Duna, el auto más vendido en 1990, y el VW, cediendo paso al Senda de Autolatina. Dos autos que con características diferentes captaron un amplio número de adeptos a través de sus 20 años de existencia

Los autos cumplen con su función de acuerdo con las necesidades del usuario y, por consiguiente, el servicio que prestan. Al menos ésa debería ser la filosofía cuando se elige un automóvil. En ciertas ocasiones se nos pregunta cuál es el mejor auto argentino. La respuesta, invariablemente, es: "Varios".   Ya que la elección está relativizada por el presupuesto, el grupo familiar, el tipo de uso y las inclinaciones del propietario.   

Entre los medianos - chicos argentinos, existen tres modelos que podríamos denominar como clásicos: Fiat 128, Volkswagen (ex Dodge) 1500 y Renault-12. Luego de veinte años de vigencia, dos de esos productos -los de Sevel y Autolatina- han comenzado a transitar los tramos finales de su existencia. Uno de ellos dando paso al Duna, modelo más adecuado y versátil. El otro, dejándole el camino libre al Senda o Gacel.  
Ambos cumplieron ampliamente con las expectativas que durante años el mercado depositó en ellos. Cada uno en lo suyo, con características y personalidades diferentes, fue fiel receptor de esa confianza.   Durante 1991 se continuarán entregando unidades adquiridas por sistemas de ahorro previo, pero la producción de serie estará limitada a esos pedidos y unos pocos más.

Fiat 128. Un precursor

"Auto del Año" en Europa, tras su lanzamiento en Italia (en versiones de dos y cuatro puertas), llegó a la Argentina con importantes lauros y diplomas que acreditaban sus antecedentes de auto moderno y revolucionario. Chico por fuera, grande por dentro. Capaz de transportar cuatro pasajeros y equipaje sin problemas. 

Contaba con motor delantero ubicado transversalmente (una novedad por estos lares), tracción del tren anterior, capaz de orillar los 140 km/h con apenas 1.100 cm3 y consumo bajo, aun comparándolo con valores actuales. Se presentaba como auto ideal para la familia, pero fueron los más jóvenes los primeros en adoptarlo y valorar sus virtudes. Era un vehículo que llamaba al manejo veloz por su agilidad y alto régimen de vueltas. 

Sin embargo, el "128" encontró en el mecánico a su enemigo más temible. Porque el "Cholo" de la vuelta, que siempre se las había rebuscado muy bien con los Ford, Chevrolet y De Soto, y hasta había comenzado a desentrañar los "secretos" del Fiat-1500, vio cómo de buenas a primeras le complicaban la vida cambiándole la ubicación del motor, haciendo que las partes vitales fueran menos accesibles, obligando al uso de unas pocas herramientas especiales.   

Así fue como una gran parte del gremio comenzó a aborrecerlo sin razón. Porque lo novedoso, si no se entiende (por falta de criterio o voluntad), no sirve. Son los mismos que aún hoy le sacan el termostato a los autos para circular en verano ante el primer síntoma de recalentamiento. "Así el motor va más fresco...", aseguran, desconociendo la temperatura óptima de rendimiento de cada motor. Por todo esto, el "128" se transformó en conejillo de indias, que soportó estoicamente el ataque y fue preparando el camino para modelos posteriores de otras marcas con características similares. 

Las quejas han cesado, pero el proceso llevó años.   Desde su nacimiento hasta hoy, el Fiat-128 (berlina y rural) fue equipado con distintos propulsores: 1.100 cm3 standard y potenciado para la versión IAVA, 1.300 cm3 con las mismas opciones y finalmente con el 1.500 cm3 de 82 CV que utiliza hasta ahora (aunque por poco tiempo) el Regatta. Nació con caja de cuatro marchas y a partir de fines del '82 se lo equipó con una de cinco.   A nivel externo, en 1978 abandonó su diseño original para transformarse en 128 Europa con "restyling" de grilla, faros delanteros y traseros. Más tarde, en 1983 apareció el Súper Europa con modificaciones más profundas.  

Simplemente "Milqui"

A fines de la década del '60, vio la luz en Inglaterra. Respondía al nombre de Hillman Avenger. Supo haber alguno en Buenos Aires proveniente del consulado o la embajada británicos. Chrysler Corp. era, por ese entonces, el accionista mayoritario del Grupo Rootes, de Gran Bretaña (fabricante del Hillman). 

La filial argentina de la empresa americana decidió, a comienzos del '71, fabricar ese modelo tras un estudio de mercado. Aquí sufrió su primera crisis de identidad. Se lo llamó Dodge-1500. Se trataba de un auto convencional, muy inglés, con tracción trasera y eje rígido, suspensión delantera McPherson, motor de litro y medio de carrera larga, varillero, de bajo régimen de rpm y alimentado por un carburador SU (también muy inglés). Cuatro puertas, habitabilidad coherente para esos años y mantenimiento simple. 

Para alegría de los mecánicos (que siempre lo defendieron) era como un "Fordcito", con todo puesto en "su" lugar según decían los tradicionalistas. Su practicidad quedó demostrada de inmediato. El usuario de Dodge, por su perfil, priorizó siempre esas virtudes, relegando a segundo plano los defectos y limitaciones de confort, performance o consumo. Cuando Chrysler Argentina pasó a manos de Volkswagen, el Hillman llamado Dodge fue rebautizado como VW-1500, utilizando siempre el litro y medio de cilindrada como identificación, aunque existían versiones de 1,8 litros y hasta un par de opciones deportivas de poco éxito como el GT-90 y GT-100 (cifras que se referían a la potencia) alimentado por dos carburadores SU. 

Al sedán de cuatro puertas, se agregó, a poco de su aparición, la rural 1,8 cuyo portón trasero era importado de Gran Bretaña y se transformó en la espada de Damocles que pendía sobre la cabeza de cada poseedor de rural, debido a su alto costo. Auto noble, resistente, convencional, nunca aceptado por aquellos amantes del arte de la conducción. Pero nadie puede negar que el "Milqui" cumplió un papel trascendental en el desarrollo de la industria local.  

Dos de los tres mosqueteros

Estas líneas no fueron elaboradas con intenciones de réquiem para el Fiat-128 y el VW-1500. Por el contrario, se trata de un justo homenaje a dos automóviles que, de una u otra forma, fueron preparando el paladar del automovilista para que más tarde pudiera degustar platos más sofisticados. Road Test, en representación del usuario argentino, despide a estos dos modelos que transitan y continuarán transitando rutas y calles argentinas, con un merecido: GRACIAS POR LOS SERVICIOS PRESTADOS.   

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