sábado, 29 de marzo de 2025

Noticias de ayer. Avalancha de importaciones. Cubiertas usadas


Noticias de ayer
Cubiertas y motores usados
Revista Road Test Nro 14. Diciembre de 1991

Igual que la ropa usada, otros elementos -también usados- han invadido la plaza. En el rubro automóvil, han llegado peligrosas cubiertas gastadas y los útiles motores gasoleros de desecho. ¡Cosas vederes!

Nuevamente, el usuario argentino se ha visto sorprendido por la invasión de diversas mercaderias de segunda mano y que, a precios sustancialmente reducidos, invaden los comercios que se dedican a tal o cual ramo. 

Uno de los que más ha levantado polvareda ha sido el de la ropa usada. Afortunadamente, el Gobierno Nacional ha puesto la mira sobre este caso y está a punto de reordenar esta situación. En este caso no es cuestión de proteger con aranceles o con prohibiciones a los industriales textiles (...que son los grandes quejosos) si no de proteger a la población del ingreso de eventuales complicaciones sanitarias a nuestro país. 

Pero el de la ropa no es el único caso de mercadería usada proveniente de otros países y que se vende en el nuestro. El caso de las cubiertas es, quizá, más grave aún que el de la ropa. En los últimos meses una catarata de containers cargados de cubiertas usadas provenientes de los Estados Unidos y Europa ha ingresado al país y se ha distribuido rápidamente por todo nuestro territorio amparados en los bajos precios con que llegan al consumidor. 

Si la ropa usada ha sido descalificada por un problema de salubridad, las cubiertas usadas -simétricamente- deberían ser excluidas de los permisos de ingreso por un problema de seguridad. ¿Quién puede garantizar el estado de esas cubiertas? Se dice que la medición de la profundidad del dibujo entrega un valor muy aceptable para el uso normal, sin embargo la medición a que nos referimos no puede asegurar la integridad de la banda de rodamiento, del talón o del interior mismo de la cubierta. 

Tampoco existen garantías sobre el tiempo en que esas cubiertas usadas han estado estibadas y en que condiciones. Todos sabemos que en Europa y en los Estados Unidos las cubiertas tienen una vida útil y que ésta es controlada en autopistas y caminos por las autoridades policiales y viales. Una vez cumplida esa vida, las cubiertas deben ir, indefectiblemente, a su destrucción. O por lo menos eso era lo que sucedía hasta que aparecieron los compradores argentinos (y de otros países sin reglamentaciones al respecto). 

Norteamericanos y europeos aplauden de pie la irrupción de estos compradores pues la acumulación de cubiertas de desecho constituye un grave problema, muy serio desde el punto de vista ecológico, ya que están construidas con elementos que no son biodegradables y que crean serios problemas de polución ambiental. Agrava esta situación el hecho que las cubiertas que se han importado en estas condiciones, y en su mayoría, corresponden a medidas reservadas a automóviles modernos y rápidos (Mercedes-Benz, BMW, Alfa Romeo, Porsche, Audi, Peugeot, Renault, etc...) o a camiones. En ambos casos, se supone que esas cubiertas irán a incorporarse en nuestras tierras a automóviles de aproximadas características lo que implica vehículos de buena performance, y en el caso de los camiones a unidades que deben soportar casi el doble de peso que sus similares de Europa o los EE.UU. 

Este tema de las cubiertas deberá llamar a la reflexión a las autoridades que deberían preveer las consecuencias graves que puden acarrear estas medidas. Sin duda, la seguridad vial agradecerá cualquier prevención que se tome sobre este tema. Aunque, en realidad, la única medida digna de ser tomada es la de suspender de inmediato la importación de este tipo de cubiertas, 

TAMBIEN MOTORES DIESEL 

Otro de los filones que han descubierto los siempre advertidos importadores ha sido el de los motores gasoleros usados que se adquieren en Japón o Estados Unidos por no más de U$S 100 con caja, motor de arranque y accesorios y que llegan al país como repuestos. Nada ilegal. 

Este es un caso diferente al de las cubiertas ya que no afecta la seguridad de nadie. A lo sumo se podrá encontrar alguien con un motor fundido y reclamarle a quien se lo ha vendido. El tema de los motores no es criticable si quien lo compra quiere correr el riesgo. Pero por otra parte constituye una buena alternativa para aquellos propietarios de automóviles o camionetas con motores de alto consumo y que pueden en el recambio, lograr una economía de operación notable. 

La mayor parte de las plantas motrices que están llegando son de origen Toyota o Datsun y en la mayor parte de los casos consultados, los importadores traen los motores a granel y aquí en Buenos Aires los acondicionan para obtener plantas motrices confiables y que puedan ser vendidos con ciertas garantías. 

Se estima que para poder poner a la venta diez motores a un precio de U$S 4.000 cada uno, se deben importar treinta en estado ignorado a razón de U$S 200 (con flete e impuestos) por planta. Un buen negocio y una buena solución para muchos. 

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