sábado, 17 de enero de 2026

La Fórmula 1 vs Lockheed F-104 Starfighter


En insólita competencia, tres Fórmula 1 se enfrentaron con seis F-104 Starfighter ...
... y el auto fue más rápido que el avión
Revista Corsa Nro 811. Diciembre de 1981

El 21 de noviembre de 1981, en la base aeronáutica de Istrana, cerca de Venecia, la F-1 inclinó a su favor una aplicada rivalidad: autos vs aviones. Trasplantados al suelo, cinco F-104 de la Fuerza Aérea Italiana fueron derrotados por el Brabham Cosworth de Piquet, el Alfa Romeo de Giacomelli y ... la Ferrari 126 CK de Villeneuve que, sin alerones logró lo mejor del show. Sólo Patrese, "debutando" en el BT49 fue vencido por el sexto "Starfighter". Ahora tenga la bondad de ajustarse su cinturón

La Ferrari, desnuda de alerones y sin limitador de revoluciones, viajaba en quinta a 12.800 rpm, unos 330 km/h. Trescientos metros más allá, sobre una pista paralela, un F-104 Starflghter decolaba a más de 400 km/h. Sin embargo, el auto de Gilles Villeneuve acababa de ser declarado vencedor al trasponer la célula fotoeléctrica ubicada a un kilómetro de la partida detenida, ciento cincuenta metros antes que un cazabombardero de la 51a Brigada de Istana.

En la segunda prueba de una serie de seis, realizadas por tres autos actuales de F-1 contra seis activos aviones Loockheed Aeritalia F-104 S proyectados en la década del '50. Y precisamente los 16s55/100 de aquella Segunda singular "cuadrera" de la tarde del 21 de noviembre de 1981 resultarían el record absoluto al cabo de la reunión propiciada por la campaña "Cuarteles abiertos" del Ministerio de Defensa Italiano. 

La primera estuvo a cargo de Bruno Giacomelli y su Alfa Romeo que, un poco inesperadamente, consiguieron el primer "punto" para los autos. Ambos F-1 Itálicos volverían a prevalecer sobre los aviones -ya en configuración más liviana- en otros tantos enfrentamientos. Nelson Piquet haría lo propio con el Brabham que le dio el título mundial y sólo Riccardo Patrese sería batido, por distraerse en el pique, perdiéndose una ventaja que, contra un avión, después no se recupera más... 

Factores operativos aconsejaban el decolaje de los F-104, en lugar de frenar su carrera en tierra, por lo que éstos, en sus diferentes configuraciones, llevaban combustible suficiente para aterrizar eventualmente en un aeropuerto de alternativa, ya que las condiciones de visibilidad, a la sazón reinantes en lstrana (1000/1500m), y las de máxima seguridad, así lo exigían. 

Esta circunstancia, sumada al consabido enorme handicap de peso con respecto al de un F-1, más otros, como el de los cinco segundo máximos que tarde desde su accionamiento, el encendido de la poscombustión de los jets -lapso que permitiría a un F-1 superar los 180 km/h desde 0-, contribuyó a disminuir seriamente las posibilidades de los F-104 en una confrontación a todas luces desigual. No obstante, lo apreciado por la gran cantidad de público que se citó en la base -y desayunó con exhibiciones aéreas y espectaculares trompos de Villeneuve y Piquet y merendó con la fascinante confrontación directa entre autos y aviones- bastó para enardecerlo al punto de invadir tumultuosamente las pistas. Esto impidió que la jornada se cerrara, según lo previsto, con una "picada" entre los tres F-1 presentes. 

Villeneuve, como Nuvolari hace cincuenta años -cuando registró el último antecedente del "duelo" tierra-aire-, era ya el asustado predilecto de la multitud. Y también, como entonces había un Alfa... Mucho se avanzó desde que en 1919 (cuando los aviones no habían tomado en el aire la rabiosa delantera de hoy) Minola venció en suelo dinamarqués, al cabo de cinco kilómetros a un monoplano Bléirot en vuelo. 

Más tarde, el 8 de diciembre de 1931, en el aeropuerto italiano de Urbe (actual Littorio), un Caproncino biplano piloteado por Suster se cobró venganza sobre el Alfa Romeo 2300 con compresor de Tazio Nuvolari (luego aviador), pero no pudo con la Norton 500 de Piero Taruffi, que coronó a las motos sin revancha hasta el presente. 

En noviembre '81, el "bueno" ya no se pudo jugar con cada uno en su medio. Para aproximarse a una relativa paridad, los aviones debieron luchar en tierra. Perdieron 5 a 1 con los "intrusos-locales". Y para colmo, despojado tan luego de sus ya familiares apéndices alares, un auto se les voló. 

Villeneuve se apresta a conseguir el mejor tiempo del día, promediando 217.722 Km/h para el kilómetro con partida detenida. Arriba la Ferrari y el F-104 Interceptor del mayor De Vicenti que en los días previos, sin sobrecarga alguna marcó imbatidos 16s12 para los 1.000 metros

El Alfa y uno de los cazas reciben a sus pilotos. El gesto de Giacomelli adelanta un triunfo que, dadas las circunstancias, era previsible. Entre muchos otros el propio Carlo Chiti presenció las pruebas de Istrana, a las que asistió un Campeón Mundial de motociclismo, Marco Lucchinelli

Y Bruno se dió el gusto. En la cabina de un F-104 y asesorado por un especialista

Nelson Piquet a mil metros de lograr su primera victoria con la corona ceñida


Patrese amaga colarse en el Brabham de Piquet

Mientras el capitán Alessandro Valeri se prueba el Alfa, Giacomelli intima con el caso del aviador

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